Gestión y Servicios Psico- Educativos 3.0

sábado, 17 de noviembre de 2012

Programa EDUCA.Escuela de padres para el tratamiento de los trastornos del comportamiento perturbador

Vía COP. CONSEJO GENERAL DE COLEGIOS OFICIALES DE PSICÓLOGOS
Miguel Ángel Díaz Sibaja, María Isabel Comeche Moreno y Marta Isabel Díaz García
 
Servicio Andaluz de Salud.
Universidad Nacional de Educación a Distancia.
 
Es un hecho bien reconocido que los problemas de conducta en la adolescencia y en la juventud, así como las conductas agresivas y delictivas, se han incrementado notablemente en estos últimos años, provocando una gran preocupación social por cómo revertir esta tendencia. Los trastornos del comportamiento perturbador afectan al 5-10% de niños de edades comprendidas entre 5 y 15 años y suponen hoy en día uno de los diagnósticos más frecuentes en las unidades de salud mental infanto-juvenil, donde constituyen algo más de la mitad de las consultas clínicas que se realizan. La categoría diagnóstica de "trastorno del comportamiento perturbador" hace referencia a la presencia de un patrón de conducta persistente, repetitivo e inadecuado, que se caracteriza por el incumplimiento de las normas sociales básicas de convivencia y por la oposición a los requerimientos de las figuras de autoridad, generando, como consecuencia, un deterioro en las relaciones familiares y/o sociales. Se considera que existe un continuo en cuanto a la intensidad, severidad, frecuencia y cronicidad de estos trastornos, que va desde la normalidad hasta los trastornos disociales. Algunas investigaciones han señalado que los problemas de conducta de inicio temprano, como la agresión y la desobediencia, son importantes predictores de un comportamiento antisocial en la adolescencia y en la edad adulta y la evolución dentro de dicho continuo podría producirse como consecuencia de un desarrollo psicosocial deficiente, producto de unas pautas educativas desajustadas y una mayor disponibilidad y accesibilidad a modelos inadecuados.
La identificación precoz de los trastornos leves del comportamiento, así como la elaboración de un plan de acción en el cual se implique a los padres, resulta crucial para prevenir y evitar futuros desajustes sociales, que, en los casos más extremos, pueden llegar hasta la delincuencia. Teniendo en cuenta la importancia que tienen las pautas de crianza y las características personales de los padres en el desarrollo de ciertos trastornos psicopatológicos en la infancia y adolescencia, resulta lógico pensar que el abordaje terapéutico en muchos de estos casos debiera pivotar alrededor de programas de escuela de padres, los cuales estarían dirigidos a optimizar la actitud educativa de los padres, así como las habilidades comunicativas y el intercambio de afecto paterno-filial.
 
El objetivo principal de nuestro trabajo experimental fue el de demostrar la eficacia de un programa de escuela de padres (Programa EDUCA. Díaz-Sibaja, Comeche y Díaz, 2009) para la prevención primaria y secundaria de los trastornos del comportamiento perturbador en la infancia, así como para mejorar la satisfacción y el clima social dentro del contexto familiar.
 
Se trata de un programa cognitivo-conductual protocolizado y estructurado, basado en el modelo de competencias, con una metodología psicoeducativa, cuyo objetivo es el de enseñar (en formato grupal o como manual de autoayuda) una variedad de técnicas conductuales y cognitivas de demostrada eficacia que permita a los padres desarrollar de manera más adecuada sus funciones educativas y socializadoras.
El programa EDUCA consta de 9 sesiones de dos horas de duración y periodicidad semanal, que se agrupan en dos grandes bloques:
 
  • En el primer bloque, que recoge las tres primeras sesiones, se tratan algunos aspectos teóricos y metodológicos que persiguen el objetivo de fomentar en los padres un cambio de actitud hacia una perspectiva más positiva y más constructiva de la educacíon.
  • En el segundo bloque (las seis siguientes sesiones) se proporciona a los integrantes del grupo el conocimiento de una serie de estrategias, basadas en el modelo de modificación de conducta, que les permitirá: a) enseñar al niño una serie de comportamientos, cuando éste no sepa hacerlos; b) fomentar el buen comportamiento del niño, cuando sabe ponerlo en práctica y lo hace bien; c) eliminar los comportamientos inadecuados; y d) motivar al niño a realizar una serie de conductas que sabe hacerlas pero que aún no las hace.
Una exposición detallada de la puesta en práctica del programa EDUCA (las explicaciones que se proporciona a los padres, las dinámicas de grupo, los ejercicios de reflexión y las tareas para casa) puede encontrarse en Díaz-Sibaja, M.A., Comeche-Moreno, M.I. y Díaz-García, M.I. (2009). Programa EDUCA. Escuela de padres. Educación positiva para enseñar a tus hijos. Madrid: Pirámide.
 
La investigación que se presenta, se realizó con una muestra inicial de 31 familias, compuestas por 31 madres y 25 padres, que fueron derivados a la Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil (Hospital de Día) de Algeciras (Cádiz) por problemas de comportamiento perturbador de sus hijos. Como puede observarse en las tablas, en líneas generales, los resultados de este estudio indican que el programa EDUCA demostró ser eficaz para producir una mejoría significativa en la percepción que los progenitores tienen sobre la agresividad e hiperactividad de sus hijos, así como del clima y de la satisfacción familiar. Además de encontrar una disminución significativa de la agresividad y la hiperactividad, observamos una tendencia, tanto de las madres como de los padres, a considerar que sus hijos tienen menos problemas de conducta en el resto de variables tras finalizar el programa de tratamiento.
El artículo completo se puede encontrar en la revista Apuntes de psicología: Díaz Sibaja, M.A., Comeche Moreno, M.I., y Díaz García, M.I. (2012). Programa EDUCA. Escuela de padres para el tratamiento de los trastornos del comportamiento perturbador. Apuntes de psicología, Vol. 29, Nº 2, 243-258.

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